domingo, 26 de junio de 2016

SÍ PASA (El Antifrau-gate)







Y ocurre lo del Brexit y parece que ya no pasa nada en nuestro país.

Pero sí pasa...

Pasa que votamos hoy, pasa que votamos hoy sin garantías, pasa que la institución que se encarga de darlas, las garantías, es un ministerio donde un filibustero se mantiene al frente. Un tipo que conseguirá, el solito, que una Cataluña a la que no se le permite decidir por dónde quiere continuar su andadura estatal, termine decidiendo de cualquier forma, legal o ilegal, pero por mayoría, que quiere poner tierra de por medio con el estado español.

Pasa que tenemos ante nuestras narices uno de los peores casos de corrupción estatal de cuantos hayamos podido enterarnos en las últimas décadas. No se trata de un delito de corrupción fiscal  -con sus blanqueos, sus mordidas, sus puertas giratorias y otras actividades de esta gente tan patriota-; este asunto de las grabaciones al Ministro de Interior en funciones, Sr. (es un decir) Fernández Díaz, es casi comparable (aquí aún no se ha asesinado a nadie que se sepa) al caso GAL

Salvando distancias y volúmenes, asistimos a un Watergate a la española. Ese tipo de asunto que hizo dimitir a todos los hombres del presidente Nixon y al presidente en cuestión. Aquel escándalo, surgido de la investigación de los periodistas del Washington Post, Bernstein y Woodward, se llevó al ejecutivo estadounidense por delante.

Pero aquí no, en España no, en España parece que estas cosas no pasan.

Aquí este hombre sobrevive, acusa al mensajero, mantiene que las grabaciones sacadas a la luz gracias a las investigaciones del diario Público son un montaje. Y tira para adelante y nadie monta un pollo en las calles exigiendo su dimisión. Nadie convoca el pollo. Todo tranquilo. Gibraltar español -alardea la Sra. Saenz de Santamaría y el Sr. Margallo- y grabaciones a la mar.

Estos pobres -aconsejará Rajoy a su ministro defendido- ahora sólo dan la lata en Twitter y en FaceBook. No hay de qué preocuparse, a los nuestros no les interesan estas cosas. Nos votan igual, hagamos lo que hagamos; a los nuestros no les pasa lo que pasa y a los que les pasa no se enteran de que somos nosotros los que les hacemos estas cosas; están como yo, al “Marca”, al “Sálvame”, al “Gran Hermano”. Ya sabes: "Prietas las filas"

Y a votar.

A votar aunque este ministro -que debe garantizar la limpieza del proceso electoral- haya puesto a trabajar a la policía y a la fiscalía del estado para mejorar sus intereses partidistas. Sí, han leído bien. En las grabaciones que salen hoy, en exclusiva del diario Público, hablan el ministro y el máximo responsable de la Oficina Antifraude de Cataluña, el Sr. De Alfonso, sin circunloquios, de fiscales implicados y a favor del ejercicio pocero. Llegan a nombrar en estos términos al que fuera el Fiscal Gral. del Estado, el Sr. Torres Dulce, como una de la piezas de este ajedrez de corrupción institucional sin paliativos. ¿Recuerdan cuándo dimitió este señor aduciendo desavenencias con el gobierno? Han acertado, dimitió en las mismas fechas en las que tuvieron lugar estas conversaciones, durante el mismo proceso.

Y resulta que en grabaciones anteriores, sacadas a la luz por el diario Público -ese diario en el que se persona la policía, tal que ayer mismo, y exige que se le entreguen la totalidad de las grabaciones sin autorización de juez alguno- el ministro asegura a De Alfonso que el presidente Rajoy está al tanto de todo y que el presidente de nuestro gobierno es la discreción en persona.

¿Rajoy discreto? 

Discreto no; invisible, incorpóreo, etéreo, “plásmico”… Una suerte de Neo de Matrix esquivando balas, permitiendo que le atraviesen, deteniéndolas a golpe de poderes secretos, infames, mafiosos, antisistema, dictatoriales.

Y pasa más… Pasa que en el Partido Popular sacan el mantra, muy diferido, de que las grabaciones están manipuladas. Y pasa que esta gente no sabe mucho ni de sonido, ni de técnicas de edición, ni de realidades que impiden la manipulación de los audios por mucho que vean CSI y en esa serie todo sea posible. Pero los que nos dedicamos a esto del sonido y de la imagen sabemos que no se puede hacer nada cuando, en una conversación entre actores, los unos y otros pisan el texto de sus compañeros. Ahí, en ese caso, no se puede. Máxime si se quiere dar coherencia a lo dicho. Y de esas conversaciones pisadas están llenas las conversaciones del ministro y, entre pisotones, además, se constata la coherencia de lo que se dice. No, no hay trampa ni cartón. Lo que hay es mucho cuento, mucho disimulo y mucho dejar que se enfríe la cosa que, entre noticia y noticia, en estos tiempos veraniegos y convulsos, todo pasa rápido, todo se olvida, hasta los delitos de los de siempre.

Pero a votar, que no pasa nada, que es verano, que hace mucho calor para dar caña, que es mejor tomársela que andar luchando por la justicia en periodo vacacional. Que en esta España nuestra nunca pasa ná, ¿na de ná? Ná de ná… Nadená nadená nadená... 

¡Y es que me paso el día de juerga…

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