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lunes, 2 de diciembre de 2013

RESUMEN DEL INICIO



Cualquier resumen resulta injusto.

Definir lo inabarcable, atendiendo a la brevedad obligada de un discurso, siempre deja fuera del folio un extenso reguero de lo que se debe decir y no cabe en el envase. Por lo tanto, en este artículo, al margen de dar mi opinión sobre la experiencia vivida en el proceso, voy a publicar enlaces a todo lo dicho y hecho a lo largo de estas dos intensas semanas de difusión de la campaña #NoSeasSumisa.

Será éste un intento más por facilitar el acceso a las herramientas de la campaña a tod@s aquell@s que se quedaron a medio camino entre el quiero y no encuentro.

Los enlaces a los vídeos son estos y, si queréis difundirlos, bastará con que los abráis en YouTube y cliquéis en el "me gusta". Eso bastará para que la herramienta inicie su funcionamiento.

#desdeelprincipio (Educación)

"In The Stars" #UsaTuVoz (Acoso Laboral)



#NoSeasSumisa (Machismo)




La lucha contra la violencia de género precisa un movimiento constante de información, de planteamientos y de preguntas. Puedo asegurar que nada es suficiente para lograr desactivar esta maquinaria de costumbres nefastas e injustas; instaladas en la sociedad desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer.

Los condicionantes adictivos del poder favorecen inevitablemente esta realidad. Pensemos que, en la lucha por la igualdad entre géneros, la mujer ha cosechado alguna victoria a lo largo de los últimos cien años aunque, tal y como vemos, en la última década, apoyándose en argumentos económicos, los gobiernos logran reducir, e incluso detener, el ritmo de los avances hacia una sociedad equilibrada y garante de derechos igualitarios. Y si la sociedad pierde derechos, la mujer pierde mucho más; pierde, a través de ese boquete que sólo rellena el tiempo de los años, la frágil construcción de su autoestima.

Si analizamos la historia anterior a estos escasos cien años, no encontraremos nada que refleje algún adelanto en lo que se refiere a la independencia femenina en su forma absoluta de las redes jerárquicas del machismo. Al macho dominante le agrada en exceso el territorio que gobierna y la normativa que crea para gobernarlo. De ahí que, si lo analizamos con frialdad, y a sabiendas de que las reivindicaciones de la mujer no perjudican a nadie, estos logros femeninos no han sido sino concesiones en pos de un equilibrio a conveniencia siempre del hombre. ¿Cien años para aceptar lo que dicta el sentido común? ¿Para que, por ejemplo, la mujer cobre un sueldo por su trabajo en consonancia al que cobra un hombre al desarrollar el mismo trabajo? ¿Para que su posible maternidad no suponga un impedimento laboral? ¿Para ser respetada por su intelecto y no por su ropa, peso y medidas? ¿Para que nadie se involucre en su privacidad?...

Es tan absurdo como real. 

Para refrendar esta injusticia ahí va una pequeña comparación: un hombre puede decidir sobre cómo quiere vivir su cuerpo y cómo quiere vivir su sexualidad hasta el punto de, si lo desea, transformarse en mujer recurriendo a la cirugía. Una mujer, en España, puede resultar penada por el simple hecho de interrumpir voluntariamente su propio embarazo. No sólo ella. También el equipo médico que la asista.

No me extiendo más en este punto. Como dije al inicio, el contenedor es pequeño para tanto como se debe argumentar. Mejor abrir la puerta y que entre el aire, el pensamiento y la fuerza.

Recuperando el tema de la campaña, el pasado día 29 de noviembre organizamos un acto para presentarla en su totalidad. Maribel Mesada, escritora especialista en maltrato de género, nos presentó su nuevo libro “La zona segura” y, de forma espontánea se produjo un debate interesante respecto a diferentes problemáticas y diferentes soluciones. También se habló de la culpabilidad, del libre albedrío, del maltratador como efecto y como causa, de los mensajes constantes que recibe la juventud con un alto nivel de tolerancia ante el maltrato, y del escondite que suponen las redes sociales para los acosadores.

Fue un placer contar con la presencia de Maribel que demostró que, al margen de ser una excelente escritora y magnifica comunicadora, es también una persona implicada, dispuesta a luchar, a aportar, a concienciar.



Repetiremos en breve este acto y volveremos a abrir las puertas a quien quiera hablar y escuchar.

Así dimos la salida a la campaña. Quedan por delante conferencias, queda motivar, queda divulgar, queda concienciar y queda mucho, muchísimo, trabajo que realizar. Mi pregunta, por desgracia, vuelve a ser la misma que motivó este esfuerzo: ¿quiénes utilizarán las herramientas creadas? ¿se seguirán divulgando o desaparecerán como la tarta de un cumpleaños, de ese 25N que tantos hashtag creó, que tantos lacitos morados puso en solapas grises y que tan pronto desapareció del imaginario colectivo en las redes sociales?

Durante cinco meses he dedicado casi todo mi tiempo a este proyecto. He implicado a todos los componentes de mi equipo, a mi familia, a mis amig@s y a much@s desconocid@s que han echado una mano en la divulgación de los textos y los vídeos. Ya no les puedo pedir más esfuerzo. Lo único que puedo hacer es agradecer todo lo que han dado hasta el momento.

Yo seguiré mientras pueda. Quien quiera que se apunte.

Estos son los enlaces a los comentarios publicados en este mismo blog. Os recuerdo, así mismo, que el cortometraje “Elisa y el silencio” no se subirá a la red y que tan sólo se verá en cines, foros y conferencias. Ya os iré anunciando las etapas de su recorrido.

Gracias a tod@s.

#desdeelprincipio (Educación)

"In The Stars" #UsaTuVoz (Acoso Laboral)

#NoSeasSumisa (Machismo)
 http://mentirasydesacuerdos.blogspot.com.es/2013/11/noseassumisa.html

martes, 26 de noviembre de 2013

#desdeelprincipio




Una educación restringida, pobre y enferma; restringe derechos sociales, empobrece tanto al ciudadano como a su futuro, y enferma de muerte a la sociedad.

Presentamos la 3ª fase de la campaña integral contra la Violencia de Género. En este caso acomete un planteamiento dirigido a la educación de nuestr@s hij@s. Al inicio del problema.

La idea radica en hacer pensar, en indicar al sector social dependiente del sistema lectivo chicos y chicas, profesores y profesoras, padres y madres; de una forma breve y concisa, cómo, desde los primeros pasos de nuestra vida, nuestro aprendizaje actual cojea y pervierte la idiosincrasia, los derechos y la realidad social de seres humanos que forman y formarán parte de su vida: las mujeres.

Es en esta franja, la circunscrita entre los 6 y los 16 años, donde se aferran estereotipos y donde no se es consciente de los daños morales que se aceptan como válidos.

El respeto a la mujer debe ser una asignatura que germine implantándose en la educación cuanto antes mejor. En una época en la cual los motivos de discusión entre  nuestr@s polític@s en lo referente a la educación giran en el entorno de asignaturas religiosas o educaciones laicas, en lo apto o inadecuado de una asignatura, poco se está hablando del principio del respeto al prójimo, de esta fórmula sencilla y fundamental para la convivencia de una sociedad.

Dado que el maltrato a la mujer es la forma más terrible de infringir una normativa nunca escrita, es necesario apostar por un sistema educativo que contemple con firmeza una asignatura dedicada en exclusiva a erradicar, desde la cuna, una lacra que no tardará en manifestarse en realidad ya lo está haciendo en el crecimiento intelectual de nuestra juventud.

Con esta pieza audiovisual intentamos que se abra una puerta al pensamiento, a la tolerancia y a la consciencia de igualdad; en definitiva, al respeto a la mujer #desdeelprincipio

Si podéis ayudar a difundir este mensaje hasta que arraigue, no es que os lo vayan a agradecer las mujeres, el colectivo femenino, nuestr@s hij@s; os lo agradecerá el futuro.

Éste es el vídeo:

lunes, 18 de noviembre de 2013

#NoSeasSumisa




La conciencia toma al asalto mis pensamientos. 

Puede que éstos sean bienintencionados o una auténtica barbaridad. Puede que me parezcan brillantes para, de inmediato, descubrirse ante mí como una estupidez. Tengo, incluso, algún pensamiento optimista que la realidad se encarga de hacer desaparecer con una prontitud exasperante, como si la fe, en lugar de alimentar esperanzas, atrajese a su plato la voracidad de las circunstancias. 

Me dan ataques de pensamientos simultáneos: miro a mis hijas y a mi hijo y, mientras sonrío al ver cómo se entretiene el tiempo, me ensombrezco al meditar sobre lo que debo transmitirles para que crean en el ser humano, para que luchen por el conocimiento, para que la justicia les parezca algo portentoso, necesario y cercano y, por otro lado, para que sobrevivan a estos tiempos que no se entretienen, a seres que no son humanos y a un futuro mucho más desconocido e injusto de lo que hubiésemos sido capaces de imaginar hace unos cuantos años. 

Como digo, entre ideas y reflexiones, la conciencia me asalta, me atrapa, espabila mis sentidos y no me deja dormir. Hace no más de dos meses, se me vino encima acompañada de una de esas noticias que ya pasan sin más pena ni más gloria y desde entonces me maneja a rienda suelta. El caso es que una mujer, una desconocida tan cercana como deberían serlo todas las personas, caía asesinada a manos de su marido sin que semejante atrocidad tuviera otra causa última que la de haber conocido a ese hombre y haberse casado con él.

Otra mujer víctima y otro macho alfa desvelando un perfil asesino que nadie le había extirpado con el bisturí de la educación. (Tenemos por ahí a un ministro que no asume que la educación también sirve para evitar estas animaladas)

Quise liberarme de la conciencia para recuperar el sueño pero no me fue posible. No sé cómo se apañó para resistir ahí, latiendo persistente, cuando, en tantas otras ocasiones, sólo había seguido los discursos del arrebato, con sus alarmas, sus lamentos, sus súplicas y sus silencios. Debe ser que del mismo modo que los viejos se vuelven niños, yo, de pura madurez, estoy resucitando mi  juventud, me pongo manos a la obra y, en lugar de aportar granitos de arena para mejorar las cosas, vuelvo a lanzar piedras, palabras con fuego o imágenes con mecha.

Me escuché decir "al lío", hice algún comentario en twitter para ver cómo reaccionaba la gente y, al comprobar que la palabra reacción se tradujo en un par de comentarios (y gracias), de inmediato, me puse a trabajar.

Convencí al personal de mi empresa, a muchos amigos y a otras empresas e iniciamos la producción de una campaña mediática, contundente, sin frases amortiguadas; una campaña que concienciase y contagiara con esa rebeldía parásita que debería poseer la bondad por el simple hecho de que la bondad es práctica.

Comenzó entonces un proceso de documentación hiriente: el despertar conducía a la pesadilla. Cada dato estadístico, cada estudio comparativo, cada noticia oculta bajo decenas de titulares, me llevó a un razonamiento que, por desgracia, se me confirma día a día y no hace sino empeorar mis presagios.

Hoy, dos meses después, con cuatro mujeres más asesinadas sólo en España, con cientos de acosadas en los centros de estudio y de trabajo, con miles de jóvenes insultadas y degradadas en las redes sociales o en cualquier medio de difusión; puedo asegurar que no es que las mujeres padezcan este grave problema —que lo padecen—, es que el grave problema somos nosotros, la sociedad al completo, sin excepción.

No pretendo dar un sermón ni recurrir a las cifras. Eso, tras esta pequeña intentona de ofrecernos como personas útiles, solidarios con arrobas y sin arrobas; se lo dejo a los señores y señoras que el 25 de noviembre, aprovechando que se celebra el “Día internacional contra la violencia de género”, se harán con las palabras prestadas de otros discursos —ampulosos en las proclamas y hueros en su eficacia y compromiso—, y las vocearán como si las sintieran o fueran pensamientos propios.

Tan sólo diré que, al final, realizamos la campaña. 

Pero en el proceso, por más que intenté impedirlo, la realidad se alió con los monstruos del sueño y la sinrazón. Evité el circuito de los organismos oficiales y el de los partidos políticos pues la idea era alejar esta aportación de cualquier carga ideológica y partidista. Tampoco me dirigí a asociaciones de víctimas ni a asociaciones feministas ni a asociaciones por la igualdad de derechos, etcétera… Y es que, por muy obnubilado que me sienta ante este asalto que sufro de mi propia conciencia, conozco el tapete del juego político y sé cuánto tiempo se invierte en el consenso general,  en jugar una carta por muy necesaria que resulte: una eternidad kafkiana.

Mi estrategia consistió en mover hilos en el territorio empresarial, no ya para pedir apoyo económico —ese factor ya lo habíamos resuelto con nuestra propia inversión—, sino logístico. La idea principal se centraba en crear un evento y presentar la campaña con la fuerza suficiente como para que su difusión fuera lo más amplia posible. Traté con directivos de grupos mediáticos, con personalidades del mundo de los negocios y con fundaciones dependientes de grandes firmas… pero no hubo manera. El asunto de la violencia de género y esta iniciativa, pese al ánimo y a las buenas palabras que dedicaron todas y todos mis interlocutores, no interesó a casi nadie.

Debo decir que en el pasado, con y sin crisis, ya había manejado todos estos contactos de forma satisfactoria; en la mayoría de los casos para promocionar auténticas chorradas.

Por lo tanto, todo nuestro esfuerzo, al día de hoy, se ve enfocado al único canal de acceso libre: Internet. Es evidente que ya contábamos con ello pero, sin apoyo mediático, como ocurre con los #motivosdejorge y su huelga de hambre en la puerta del Sol, u otros tantos casos de reivindicación de derechos fundamentales que no llegan al conocimiento del ciudadano pero que sí existen; partimos con pocas posibilidades de que nuestra acción sirva para algo.

Lo vamos a intentar y a ver qué ocurre.

Iniciamos la campaña con el vídeo “No seas sumisa” cuyo título, al igual que el que hemos dado a toda la campaña, nace en contraposición al libro “Cásate y sé sumisa”, lectura que, en la actualidad, edita, recomienda y defiende el Arzobispado de Granada.

En esta pieza hemos creado un texto, dirigido a todas las mujeres, donde se pone de manifiesto que asumir determinadas actitudes masculinas, resulta contraproducente y peligroso en grado sumo. Dicho texto se refuerza con dos escenas contadas en paralelo. Por un lado, la primera plantea una secuencia durísima en la que una mujer es atacada por un hombre sin explicación ni motivo alguno. Por otro lado, la segunda, nos traslada a un espacio onírico en el que la misma mujer se va introduciendo en una laguna hasta ser engullida por las aguas. Finalmente, en ambas situaciones, la mujer logra reaccionar, lucha por sí misma y sobrevive llevando a cabo sus mejores opciones inmediatas, aquellas que pueden salvar su vida definitivamente: la comunicación, la denuncia y la autoprotección.

El vídeo es éste que aparece a continuación. Lamento haberos desvelado el contenido pero creo que, en estos casos, no debemos jugar a crear suspense. Echadnos una mano si os parece bien y difundidlo. Mal no va a hacer a nadie.



A lo largo de este mes iremos lanzando vídeos de diversa índole que intentarán llamar la atención sobre esta lacra social. 

Los enlaces de las versiones en ínglés, francés y alemán aparecen a continuación. En estos tiempos, tod@s tenemos amigos y amigas fuera.



Desde Grupo Spcie Films y en nombre de todas las personas y empresas que han colaborado en esta campaña, os damos las gracias por vuestra atención y ayuda. Esperemos que el esfuerzo merezca la pena y que nuestras conciencias despierten o sigan alerta.

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