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viernes, 24 de julio de 2015

TELEMADRID VS CARMENA

AUTOR: MANUEL F. TORRES



Sí, ya sé que el tema puede aburrir, que todo el mundo es consciente de lo que ocurre en Telemadrid ─esa cadena pública que sólo lo es porque con nuestros impuestos pagamos sus costes y su pésima gestión─; y que el esperpento que se representa en cada uno de sus espacios informativos, pasados y presentes, ha terminado por anestesiarnos de tanto llevarnos las manos a la cabeza.

Sí, lo sé.

Asistir a ese espectáculo de propaganda ultraderechista disfrazada de noticiarios, con secciones de opinión donde sólo se manifiesta una, nos ha narcotizado tras buscar un millón de veces el epíteto preciso en el diccionario y no encontrarlo. De hecho, la lengua castellana, tan amplia, tan inabarcable, se queda corta ante lo que se hace y se muestra en esa casa.

Y lo sé.

Esto se ha contado mil veces y, por tanto, también sé que lo que escribo es terreno trillado y quizá sea una más de mis pérdidas de tiempo. Pero me da igual. Ayer noche, ya metidos en la jornada de hoy día 23 de julio ─víctima del calor de Madrid, de mi insomnio habitual y de esa práctica necesaria que consiste en ver cómo maniobra quien se gasta los impuestos─; Telemadrid me colmó el vaso de la paciencia en ese espacio que presenta Ana Samboal y que han titulado con el nombre ambiguo de "Diario de la noche" (con semejante nombre podría tratarse de un reality festivo-veraniego).

Aporto el resto de los datos para situaros y no obligaros a ver en la red todo el programa: asistían a la presentadora los tertulianos Fernando Jauregui y Javier Gállego Jané. El tema, donde surgió el comentario que me hizo saltar los plomos, fue el primer pleno del Ayuntamiento de Madrid, regido por Manuela Carmena.

Por boca de los asistentes y de la presentadora, con ese punto de vista único de la cadena, se dirigieron todos los ataques a los que nos tienen acostumbrados hacia la nueva alcaldesa: que si la web esto y que si la calle de Zerolo lo otro… Lo de siempre y en el tono de siempre, centrando la mira telescópica, más que nunca, en el Ayto de Madrid, el mismo al que tanto defendían hace nada, en ese mismo espacio informativo, recurriendo a la mejor estrategia que tenían a mano para no pasar vergüenza (si es que les queda alguna a tamaña comadre de filibusteros): acallar los desfases de Ana Botella y, del mismo modo pero en general, la peor gestión de las necesidades de la capital que pueda recordarse. Si alguien quiere datos objetivos a este respecto, los tengo. Ni el malgastador, zigzagueante y sibilino Gallardón merecería comparación gestora con la de su sucesora, no electa, Ana Botella. Eso, por triste desgracia, lo saben hasta los muertos.

Pues bien, el punto insultante, el que motiva este artículo, llegó de la mano de Fernando Jauregui pero, como fue secundado por los dos corifeos restantes, diré que fue obra de las tres palomas sentadas a esa mesa de redacción. El trío vino a coincidir en que la gestión de Manuela Carmena era algo inexistente, banal, infantil... Se dijeron cosas del tipo: “¿dónde está la gestión de las basuras?” o ”¿dónde está la gestión del alumbrado público?”, sin dejar a un lado el aplauso a la iniciativa del PSM, liderado por Antonio Miguel Carmona, para bajar el IBI y que fue apoyada por el PP y por C´s. 

Huelga decir que dicho aplauso verbal no fue por la medida aprobada sino por la fractura, tan deseada en ese medio, entre "Ahora Madrid" y el PSM. Se entiende que estos personajes no estén acostumbrados a que, en una democracia, no siempre ganen los mismos y de ahí que vean rupturas definitivas donde lo que hay son acuerdos puntuales, debate, y votación. Hoy contigo y mañana sin ti. Y no pasa nada salvo que cuando lo entiendan en Telemadrid peligre su repertorio para beneficio de la información mundial. 

Si el Ayuntamiento disminuye sus ingresos por ese impuesto, si no tocaba, si hay otras prioridades según unos en contra de los otros... no es más que el debate de la gran política, el juego donde se barajan sin cesar cientos de naipes y comodines, el tapete donde surgen y mueren los proyectos y nuestro futuro vecinal. La diferencia respecto a un tiempo muy reciente, en ese mismo ayuntamiento, consiste en que, ahora, nadie va a poder jugar sin quedar retratado. De eso va este asunto y lo mejor es que los políticos de vieja escuela no saben jugar con estas reglas nuevas, no saben jugar al descubierto.

Regreso a lo del punto insultante:

De todo ello, de la votación y demás, los tertulianos sacaron la conclusión de que Manuela Carmena aguantaría su gobierno hasta después de las elecciones generales y que, con los nuevos resultados, se vería obligada a ceder la alcaldía. Y se quedaron tan frescos los tres.

Me preguntaréis que dónde está el insulto si, total, esto es lo que se hace siempre en ese espacio informativo.

Está claro que mentir no es insultar y que manipular la información con determinados sesgos orientados tampoco lo es. La esencia del juego democrático lo permite y así debe ser aunque de ético ─ese factor que tanto repite Eduardo Inda en las últimas tertulias televisivas─ no tenga nada y menos en una cadena cuyo origen metafísico debería ser la pluralidad. 

Más tarde entraré en la aclaración de este punto.

La cuestión insultante es el ataque centrado en la ausencia de gestión del Ayuntamiento de Madrid cuando, por simple comparativa, la gestión inexistente se da en el gobierno de la Comunidad de Madrid regida por Cristina Cifuentes con el apoyo de C´s. Plantear el mismo delito y no juzgar a la presidenta y a la alcaldesa en igualdad de condiciones, atenta contra la inteligencia de cualquiera, por muy de derechas que se pueda ser.

Pues decidme: ¿alguien sabe algo de esta mujer, de Cristina Cifuentes, desde que ocupa el cargo? ¿alguien sabe algo de C´s, cuyas líneas rojas, marcadas para firmar acuerdos con el PP, atendían también a la pluralidad de Telemadrid? ¿habéis visto o sentido que ocurra algo en la Comunidad de Madrid? ¿alguien cree que, por este motivo, por esta falta de nuevas acciones, se acerca el Apocalipsis circulatorio, que nos quedaremos de inmediato sin agua, que no se intentarán apagar los incendios este verano?

A que no. Pues con Manuela Carmena tampoco ocurrirá ningún colapso.

¿Sabéis por qué? Porque es lo normal tanto en una entidad pública como en una gran empresa. Las transformaciones requieren su tiempo y, en todos los aspectos, nos iría mucho mejor si cada directivo se lo permitiera antes de tomar una decisión importante. Nada se gestiona con eficacia y se renueva llegando a la casa y prendiendo fuego nada más cruzar la puerta. Lo primero es analizar, estudiar y, en los casos de la Comunidad y Ayuntamiento, auditar a fondo, sin concesiones ni miradas hacia el lado contrario de la realidad. En este sentido ─el de la auditoría─ los votantes de “Ahora Madrid” exigíamos dicho examen, formaba parte del proyecto y me consta que se está haciendo. Por ejemplo, ya vamos viendo resultados cantosos como el hecho de que siguiera contratada la misma empresa que gestionaba la seguridad del “Madrid Arena” cuando se produjo el crimen y la catástrofe; vamos viendo cómo, por ejemplo, seguía contratada la misma empresa de mantenimiento de la Caja Mágica aún sin cumplir ninguno de los encargos y estudios que se le habían solicitado; vamos conociendo, por ejemplo, el gasto y gustos de los anteriores ediles en lo que correspondía al uso y administración de su despacho palaciego; vamos viendo cómo todos ellos han sido eliminados de raíz.

Siendo objetivos (palabra que desconocen en la redacción de informativos de Telemadrid) de Manuela Camena sí sabemos lo que está haciendo y, si lo pensáis, ya está haciendo mucho para el tiempo que lleva en el cargo. Hasta esos mismos canalizadores de opinión a los que invitan a decir misa en Telemadrid, consiguen que nos enteremos de toda esa labor, con sus errores naturales y nimios, aunque les pese. 

Por las mismas, siendo también objetivos, de Cristina Cifuentes no sabemos nada apenas. La información de sus movimientos no llega ni para que esas mismas personas intenten loar alguna gloria posible de la Presidenta. Es de suponer, cosa lógica, que aún estará estudiando cómo funciona el asunto por dentro o, en el peor de los casos (que es el más probable), buscando una programa de gobierno que seguir porque, recordemos, ha llegado a donde ha llegado sin una idea en los bolsillos. Pero, de esto último, en Telemadrid ni mu.

Pero, insisto, hasta eso es normal. No quiero caer en el “y tú más”. Eso sí, lo que es injusto e insultante es que, incluso en la cadena pública de Madrid, se le estén dando martillazos en los dedos a Manuela Carmena por hacer, deshacer y estudiar la situación; mientras que con Cristina Cifuentes se prosiga con esa táctica del silencio que viene a definir la siguiente secuencia: "como nada hace, no contemos nada y mucho menos para criticar su inacción. Sigamos tirando del libro de estilo de Ana Botella."

Para terminar aclararé ese punto que he dejado a medias, el que hablaba de las mentiras e informaciones sesgadas con que se manejan en Telemadrid respecto a la falta de gestión del gobierno de Manuela Carmena.

Lo primero es dejar claro un hecho: la continuidad de cualquier partido en un órgano de gobierno crea mecanismos automatizados y Madrid los tiene tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento. Viene a ser algo parecido a los protocolos de un gran trasatlántico. Por mucho que se cambie a los capitanes del navío el cambio no perjudica ni a los restaurantes, ni al servicio de habitaciones, ni a las discotecas, ni a lo que conocemos como servicios generales de abastecimiento. Plantear, por parte de la cadena Telemadrid y sus acólitos, cómo se están gestionando esos servicios en el Ayuntamiento de Madrid cuando prácticamente todos ellos están externalizados, es una trampa para espectadores zoquetes y votantes somatizados de la derecha. Otra cosa es que, tras esa investigación auditora de recursos, de gestión externalizada y de subcontratas ganadas en dudosos concursos públicos; las aguas desbordadas de la corrupción, en Madrid, amainen y logren que el barco navegue más ligero abasteciéndose de otro modo para beneficiar a los vecinos de la capital. Pero, para llegar a ese punto, el equipo de “Ahora Madrid” necesitará de todo nuestro apoyo, nuestra paciencia y nuestra inteligencia. Esa labor no se hace ni en un día ni en cien.

Mientras tanto, veremos cómo le va a los responsables de Telemadrid cuando C´s comience a dar zarpazos generales al PP y Cristina Cifuentes deje de ser amiga. Lo mismo que ayer hizo Carmona con el PP y C´s, pueden hacer los de C´s con el PSM de Ángel Gabilondo.

Eso es la democracia sin bipartidismo, alternativas que se deben pelear día a día, sin escaños vacíos. Esa es la democracia que se leyó al analizar los resultados electorales. Quizá sea más lenta pero será más limpia y más de todos.

Y hablando de limpieza: ayer, tras más de un año sin ver pasar un camión del servicio de limpiezas de Madrid que regase mi calle y la limpiase, pasó uno, la regó y toda ella quedó fresca y limpia. Las subcontratas empiezan a verle las orejas al auditor.

    

viernes, 19 de junio de 2015

GRAJOS


ILUSTRACIÓN: MANUEL F. TORRES


Me guardaba este título.

Debido al acervo popular, al eterno poema de Edgar Allan Poe y a que se trata de un ave que aúna en sus características físicas y protocolarias todo aquello que suele dar grima al ser humano; pretendía cubrir con él con ese mal aura que poseen los cuervos un relato autobiográfico sobre la que fue mi relación, durante mi infancia y adolescencia, con la iglesia católica y con sus representantes más cercanos: los curas y sacerdotes.

Una relación innecesaria, obligatoria e incoherente que bien puede hacer las veces de metáfora o establecer similitudes con la historia de los ciudadanos de cualquier país, en cualquier época y bajo el yugo mitológico de cualquier credo.

No sé si recuperaré este título en singular para narrar la historia que sufrí bajo el mando de uno de ellos, un sacerdote castrense, que, desde años antes a la fecha en que mis padres me ingresaran en el internado militar donde cursé estudios de bachillerato, ya recibía de las voces escondidas de los niños de los alumnos de aquella institución el sobrenombre de “El grajo”. Éste ha sido, con diferencia, el mejor mote colocado a personaje que yo haya conocido. Sin duda cumplía, de forma plena, con el requisito principal que requiere cualquier apodo: la abstracción. Definir el todo del individuo con un único concepto resulta complejo. Es por esta razón que los motes suelen atender tan sólo a una característica de la persona a la que pretenden renombrar y, por lo general, no logran abarcar la totalidad de sus rasgos físicos, intelectuales y psicológicos. Pero, como digo, en el caso de este personaje real, su apelativo completaba todas las fases que precisa una buena descripción. Tanto es así que el mal agüero de este hombre pájaro, las características del cuervo, el aura maligna a la que me refería al inicio de este texto; lo cubría de tal manera que, con toda seguridad, el apodo no dejó de él ni la reminiscencia de su verdadero nombre.

Pues bien, hoy he decidido gastar este título y el relato que le correspondía por una razón que considero justa: apoyar a Rita Maestre portavoz de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid no sólo para evitar que dimita de su cargo (algo que la propia implicada ha manifestado que no va a hacer) sino para explicar porqué no debe hacerlo ni ella ni nadie que se vea en su misma situación. No sé si mis escritos pueden servir para algo en este sentido, pero mis palabras, o los vídeos que realizo, son mi forma de tomar partido, de mancharme, intentando llegar con mis ideas a otras personas, a otras mentes, en busca de un remedio que aplaque esta sangría que sufre la democracia en mi país.

Al grano:

Resulta que, gracias a la que sigue siendo una acción de hostigamiento a la plataforma ciudadana “Ahora Madrid” (que desde el día 13 de junio rige la alcaldía de la capital de España), se requiere la dimisión de esta mujer, se pide que Rita Maestre abandone su cargo. ¿El motivo? La fiscalía de Madrid solicita para ella una pena de un año de cárcel por un acto contra los sentimientos religiosos que, para ser más concreto, vino a ser una acción de protesta en el interior de la capilla de la Universidad Complutense de Madrid.

Esto hecho que relato ocurrió en el año 2011 pero el grupo que lidera la oposición Partido Popular (PP)─ y el que no se opone tanto ─Partido Socialista de Madrid (PSM)─ no atienden a fechas lejanas ni al hecho contundente de que, en aquellos años, ni la imputada ostentaba cargo público alguno, ni su acción tenía algo que ver con el puesto que ocupa ahora. Como digo, sin atender a razones, ambas fuerzas políticas han hecho suyo el condicionante ético por el cual cualquier cargo político, imputado por la justicia, está obligado a dimitir; una máxima que fue estandarte de campaña tanto de la formación “Podemos” como de las plataformas ciudadanas que se presentaron a las pasadas elecciones. Así es: PP y PSM atacados de un fervor ético que les impide ver vigas carcomidas en sus propios ojos se tiran ahora a la piscina de pedir dimisiones por cualquier causa, aunque ésta no tenga nada que ver con los casos de corrupción que es, en definitiva, de lo que iba dicha máxima.

Dado que existen vídeos que describen lo que ocurrió durante el acto de protesta feminista en el que participó Rita Maestre, dejo aquí el correspondiente enlace a uno de ellos y prosigo con mi disertación.  

Para empezar, entro a empujones en el absurdo tejemaneje de esta imputación al tratar lo pendiente de resolución judicial de una acción contra la Iglesia Católica, la portentosa secta global que tanto hace por ocultar sus vergüenzas a los ojos de la justicia aunque, por fortuna, la historia y el dolor causado no las permiten mantenerse bajo tierra. Por mucho que sus prelados y acólitos blanqueen huellas y sepulcros, la mugre y la putrefacción siempre rezuman. Y esto que manifiesto, que en apariencia es un juicio de valor, se puede constatar con facilidad mediante el estudio e investigación de las actividades de esta congregación. Es más, constituye la piedra sobre la que edificaré mi argumentación.

Continúo:

Como digo, me parece absurdo todo este vericueto legal apoyándome en dos fundamentos que se complementan y que intentaré explicar:

Aunque hace cuatro años aún no se hubiese aprobado la dictatorial y carcelera “Ley Mordaza” (que a partir del 1 de julio de 2015 penalizará en España cualquier acción de protesta pacífica a nada que alguien sea violador, gánster o político corrupto pueda sentirse ofendido por efecto de la misma); en el momento en que se produjeron los hechos, la iglesia católica atentaba contra tantos derechos en este país aconfesional, se pasaba bajo los faldones tanta jurisprudencia civil y miraba para otro lado ante tanto derecho canónico; que lo natural, lo cívico, lo moral; era protestar, bien alto, por mucho que a cualquiera que llevase a cabo dicha protesta se le pudiera acusar de haber cometido un delito. 

Ahora bien, es en este punto, el del delito, donde debemos hacer parada y fonda ya que, si analizamos este supuesto quebrantamiento de la ley “la acción contra los sentimientos religiosos”, entramos en la paradoja legal que vengo advirtiendo.

Me explico:

Debido a que el estado español es aconfesional, y así lo determina la constitución en su artículo 16 sobre derechos y libertades, debemos entender que la religión mayoritaria en España, es el laicismo. Puede que algún lector me conteste que no profesar ninguna religión no se puede considerar un modelo de creencia espiritual. Pero yo no estoy de acuerdo y creo que nadie debería estarlo. La amplia mayoría de la población española posee un modelo de creencia espiritual aunque para tenerlo no precise de un mito todopoderoso, flamígero, antropomórfico y aviario: creemos de forma profunda y estudiada en la libertad del individuo y nuestra biblia es un manual elástico, consensuado e inclusivo, que se llama Constitución Española. Y la Iglesia Católica, al contrario que las jefaturas de muchas otras confesiones, no cesa de cometer agravios contra ese sentimiento religioso mayoritario, sin que nadie, ningún fiscal, haya llegado a denunciar jamás al clero por esta acción constante que, por lo tanto, deviene en costumbre. A este respecto, el de la costumbre, nuestro código penal abre un sinfín de interpretaciones y una de ellas es el principio "Costumbre secundum legem" que integra o completa los principios de una norma jurídica. De ahí que si la práctica, delictiva y manifiesta, de la Iglesia Católica en lo que concierne a su acción contra los sentimientos religiosos de la mayoría de los españoles─ nunca fue penada; tampoco, por costumbre, debe ser objeto de delito cualquier acción contra los sentimientos religiosos de la propia Iglesia.

Pero dejemos esta hebra en manos de jueces y abogados pues no es más que eso, un fleco de los muchos que tiene este galimatías jurídico que, sin otra opción en un estado de derecho, concluye en otro: el derecho de libre manifestación y protesta, un derecho que está reventando de forma paulatina y que debemos recuperar sea como sea.  

Compruebo, al releer este texto, que vengo hablando en pasado aunque, como bien sabemos, debería utilizar el presente siempre y cuando me refiera a la jefatura de esta congregación tan obscura como obscena. De poco me sirve que se me diga que el nuevo pontífice tiene el propósito de hacer limpia en su seno, salvo para ratificar que gracias a ese gesto, hasta él mismo, el vicario de Cristo en la tierra, es conocedor de cuanto se urde en la Santa Sede y en sus ramificaciones arácnidas; ese templo que, a nada que unió destino con las postrimerías del imperio romano, recuperó las formas antiguas de cualquier religión precedente, abandonó la enseñanzas de sus guías espirituales y volvió a convertirse en guarida de criminales y mercaderes hasta el día de hoy.

Allá cada cual con sus creencias y con las conclusiones que extraiga de la historia, de los hechos y de su libre interpretación…Pero, claro está, cuando este lobby religioso, en pleno siglo XXI, sigue interfiriendo en las políticas sociales y económicas que afectan a una sociedad plural; sigue practicando un filibusterismo que corrompe las libertades de un estado y de sus habitantes; sigue intentando imponer su fe a golpe de hoguera electoral y, para colmo de esta incongruencia, sigue lanzando soflamas que agreden, con sólo su mención, a cualquier colectivo que, según su criterio ambiguo, les parezca amoral acusándolo de barbaridades con tal de proscribirlo; no queda otra que acudir a la ley y a la justicia para lograr detener sus acciones.

Pero, una vez más en España, es en ese punto del proceso legal donde todo falla. Porque en este país la Iglesia Católica tiene patente de corso. Nada se puede hacer contra sus delitos. Sobre las mesas de los despachos de policías, fiscales y jueces existen denuncias terribles que así lo atestiguan y que no llegarán a ningún destino concreto. Dios es el único juez de esta banda criminal que, según parece, tiene en nómina al supuesto ente omnipresente.

¡Ojo! Cuando hago estas acusaciones a la Iglesia Católica, no hablo de su feligresía que víctima de un lavado de cerebro milenario bastante tiene con no ver en estos asuntos más allá de sus narices. Hablo de los jerarcas, de esa estructura de poder piramidal y, en mi discurso, abarco desde el primer cura hasta el último obispo. Y abro todo ese abanico porque, en verdad, de entre todos, aún aquellos que se creen inocentes y deciden que se tienen bien ganado el cielo, viendo ciegan, escuchando callan, descubriendo ocultan y, en su intentona por sanear, entierran. Todos, sin excepción, son culpables del pecado de omisión y lo que omiten es muy grave, es abominable. Poseer el sacramento de la confesión para eximirse de cualquier responsabilidad como testigo, administrar esa justicia suya de la penitencia mediante rezos y fustigaciones, y tener la posibilidad de conceder el perdón, así, por las buenas; no hace sino certificar que es una religión que ampara la ley del silencio, la omertá. Reto a cualquier lector a que me presente un caso en el que un criminal se haya entregado a la justicia debido a que su párroco le indicó, tras escucharlo en confesión, que eso es lo que debía hacer para expiar sus pecados. Me da que, caso de encontrar alguno, se tratará de un delincuente de poca monta.

Prosigo:

A la sociedad libre, variopinta y díscola ante los preceptos mitológicos, no le queda otra que el activismo político y social; no le queda otra que criticar la acción de este estamento instaurado en el poder no por tradición (que también) sino por la fuerza de una masa captada, señalada y guiada desde el mismo día de su nacimiento para que se postre y admita cuanto se les diga desde un púlpito. Una masa que callará si se lo manda el párroco de turno, que comulgará con ruedas de molino si así lo dictamina un arzobispo y que prestará su apoyo electoral a candidatos políticos según lo promulgue la archidiócesis que corresponda. Pensadlo y convendréis que es éste el verdadero populismo, el que emana del mito, el que da soluciones en el más allá estipulando y convenciendo a la población crédula de que, el paseo por el más acá, no es más que un sendero de espinas por el que el rebaño del Señor debe caminar sumiso hasta el matadero. Una receta magistral para controlar a millones de fieles que, debido a una lectura condicionada de los evangelios, no caen en la cuenta de que ese mensaje de sometimiento ante la injusticia y el dolor, nunca formó parte del Nuevo Testamento. Y es que, aún dando por cierta la recopilación de los hechos narrados en los Evangelios, una cosa es que Jesús en el “Sermón de la montaña” denominara como bienaventurados a los que sufren, porque ellos verían a Dios, y otra, muy diferente, es que exhortara a sus discípulos a que, de forma voluntaria, se lanzaran a pasar las de Caín. Todo lo contrario. En ese sentido, si en algo abunda el texto es en la confraternización, en la necesidad de ser honesto, en la lucha por la justicia social; Jesús, en el mismo sermón, habla mucho más de los perseguidos y de los que tienen sed de justicia.

Y es precisamente eso, sed de justicia, lo que buscaron y por lo que luchan tanto Rita Maestre, como sus compañeras de protesta, como gran parte de la ciudadanía: una justicia que no llega pero que se debe revolucionar para que, en este estado, las libertades puedan caminar solapándose sin problema alguno. Es precisamente por eso por lo que no debe dimitir Rita Maestre porque, de hacerlo, quedaríamos condenados todos los que hemos luchado, de forma veraz y contundente, por cambiar la forma de vivir y sentir la democracia, la forma de equilibrar esta sociedad de forma justa.

Nuestra libertad no termina donde comienza la de los demás. Ese silogismo es una falacia puesto que su argumento deriva, sin más. en choque, en conflicto. Nuestra libertad debe avanzar con la de los demás, en paralelo, sin cruces ni confrontaciones; sin intrusiones legales sobre el cuerpo y voluntad de cada mujer; sin invasiones en el ámbito de la cultura y educación de nuestros hijos e hijas; sin oscurantismo y diferenciación de la fiscalidad; sin permanencia en los estamentos de gobierno; sin intervención en la ecuanimidad de la justicia.

Cada vez que en estos tiempos nuevos por presiones encaminadas a cumplir una vieja estrategia de desgaste un activista sea cuestionado por acciones no violentas; sea juzgado por la lucha pacífica para evitar el uso de las apisonadoras del poder; o sea eliminado del juego político por su posición en los muchos frentes que se han abierto a lo largo de estos años de expolio; se dará un paso atrás inadmisible que no sólo borrará sonrisas, borrará la libertad de elegir nuevos caminos, nuevas soluciones. Y respecto a eso de dar pasos atrás para hallarlas, no nos queda otra que citar al "divino Edgar" y gritar:

“Nevermore”…

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